Tanto para amarrar la barca al muelle o pantalán, como para fondear, fijando la beta del ancla a las maniquetas de la barca, es necesario desenvolverse con soltura en el manejo de los cabos, al menos, de los nudos básicos que
nos atañen.
Los nudos marinos tienen las cualidades de ser seguros, rápidos y fáciles de deshacer.
En muelles y pantalanes deportivos es habitual encontrarnos con cornamusas, bitas o norays para fijar las betas de amarre. Tanto los cabos de amarre como
los de fondeo, para la eslora y peso de la barca deben tener una nena (grosor) de entre 12 y 14mm, a ser posible de nylon o Dracon, para que se hundan y no se
enreden con los remos, sin perjudicar además a las embarcaciones a motor que se acerquen.


Amarre por proa.

Fijamos la boza en las maniquetas empleando el nudo de cornamusa y rematando el nudo con dos vueltas mordidas en una de las maniquetas, aquella dónde acabó el nudo de cornamusa.

Las maniquetas son la prolongación vertical de las dos primeras cuadernas de la proa, y siendo éstas, aunque coloridas y pintorescas, elementos estructurales de la
barca constituyen un elemento muy fuerte y sólido tanto para fijar el amarre como para el fondeo, pero hay que hacerlo por el punto más bajo, allí donde topamos
con la borda, dónde la absorción de los tirones bruscos del amarre es mayor y no se pone en riesgo la integridad de la parte alta, más frágil, de la maniqueta.

A la cornamusa del muelle o pantalán se amarra con el mismo nudo.

Pero, si en lugar de cornamusa nos encontramos un noray tendremos que recurrir a uno de los nudos más empleados en náutica, el as de guía. El as de guía es un nudo circular no corredero muy útil para amarrar, formar aparejos, y en vela para fijar los puños de las velas.

El as de guía resulta también muy apropiado para fijar el cabo a la popa de la barca de jábega. Como la popa carece de maniquetas, la beta de amarre, se fija a la roda
de popa, por su nivel más bajo, a la altura de la arbitana.
Simplemente hemos de pasar el ojo del nudo por el extremo de la roda y dejarlo descansar en la base. Otra fórmula es realizar dos o tres vueltas mordidas en la
roda haciendo pasar también el ojo de la vuelta por la roda deslizando la hasta el punto más bajo.

El fondeo requiere igualmente fijar la beta del hierro a las maniquetas de la misma forma que empleamos en el amarre, dando largo al cabo de fondeo hasta 3 o 4 veces la distancia de profundidad estando la mar serena, y si se presenta el oleaje, aumentando está medida de 5 a 7 veces la profundidad.

Nudo que merece una mención aparte es el de estrobo, empleado para fijar el remo al escálamo o tolete. Se emplea un cordino de 5 o 6mm.
Los he visto hacer de diferentes maneras y cada marinero apuesta por su modo de ejecución como la más eficaz.

Detallo con imágenes una de ellas, realizada por
Agustín Montañez, del Club de remo «La espailla»:

Nudo de estrobo. Fotografía Ipe Romero

Próximo capítulo

Varada y Limpieza