La arrancada

Es la velocidad de la barca.
Se dice que un buque no tiene arrancada cuando está completamente parado. Una vez propulsado por la acción del remo se genera un movimiento de inercia que se mantiene temporalmente incluso si se ha eliminado el medio de propulsión, en este caso la fuerza del jabegote.


Una barca de jábega viene a desplazar aproximadamente una tonelada, y si es del tipo «ligera» en torno a los 500 kilos, si a ello le sumamos la carga que supone la tripulación, podemos hacernos una idea del esfuerzo requerido para lograr la arrancada. A partir de aquí se inicia una curva evolutiva ascendente hasta lograr, ayudados por la inercia, un avance sostenido y propulsado por la acción de una remada larga, en la que la pala del remo completa todo su recorrido. Las arrancadas, especialmente en las regatas de competición, se inician imprimiendo mucha fuerza en las primeras remadas, en número que oscila, a criterio del mandaor, entre tres y cinco paladas. Seguidamente, y en número que puede variar, se realizan varias paladas con una cadencia muy corta, rápidas, pero con igual fuerza.


Lograda la arrancada de la barca podemos continuar con un ritmo sostenido en el tiempo y que bien podríamos denominar como velocidad de crucero. La remada es larga, agotando el recorrido de la pala hasta el final, donde muere el último punto de apoyo en el agua. La cadencia de la remada dependerá de la forma física y la capacidad del conjunto de los remeros.

La Ciaboga

Bogar es remar, y ciar dar marcha atrás, es decir remar en el sentido contrario al de la marcha. Por tanto, ¿Qué ocurre en la ciaboga? Pues que una banda cía y la otra boga.

La Ciaboga

El efecto que provoca tal acción es la de virar en redondo la embarcación. Lo habitual, y debido a la posición asimétrica del timón (espailla), es que sea la banda de estribor la que bogue y la de babor la que cíe o atasque.


Atascar o clavar es introducir la pala del remo en el agua tratando de frenar la marcha de la barca. Ciar en pleno avance de la barca se antoja casi imposible, ya que la arrancada de la embarcación multiplica la resistencia de la misma a marchar en sentido contrario,; de ahí que se hable más de atascar que de cumplir estrictamente con la acción que sugiere el término ciar.


En la ciaboga se genera un par de fuerzas contrarias y paralelas que precipitan el giro de la barca, ayudada por la acción de la espailla.


En las regatas la ciaboga se realiza dejando la baliza por el través de babor. Se inicia con una aproximación al punto de giro timoneando con la espailla, aumentando la fuerza en la palada, que no el ritmo, para ganar velocidad y con ello mejor respuesta a la acción del timón y el par de fuerza, para justo tengamos la baliza por el través de la embarcación, efectuar la ciaboga virando en redondo.

Una vez cambiado el rumbo y a la orden del mandaor, comienzan a remar los proeles de babor a fin de estabilizar la barca, para seguidamente incorporarse toda la banda.


Es necesario guardar atención al compañero de la banda contraria para armonizar la remada, entrando en el mismo momento del gesto técnico que lleve.

En las ciabogas se pierden y ganan regatas por la ventaja obtenida o por el tiempo perdido en cada una de ellas, de ahí la necesidad de ejecutarlas correctamente.

Próximo capítulo

Errores comunes