Sitio orientado a la difusión de contenidos relacionados con el remo en barcas de jábega. Cultura, tradición y deporte en torno a una embarcación única y a la provincia que supo conservarla, Málaga.

¿Pachapanda?

Ayer y hoy es el bogador que marca el ritmo de la boga, pero además, solo ayer, es el que largaba la beta del arte de pesca por la aleta de babor, atento a las pandas de corcho que van saliendo a la mar. Ahí encuentra su más que probable origen este vocablo.

Otras veces el origen de las palabras, su etimología, no parece tan caprichosa.

Esto que propongo ahora es un cuento con vocación de teoría que bien puede ser real. Juzguen ustedes mismos.
2400 años de remo en galeras dejan estelas en la mar y también en el hablar.
Seguro que hemos oído hablar del espalder (que no espardel), como puestos que ocupan en nuestra barca de jábega los remeros del tercer banco de babor y el segundo de estribor. Pues bien, con este término se designaba en la galera al remero que cumplía la función de marca, referente de la remada, situado en el banco pegado a la espalda de la galera. Espalda es el nombre que recibe el castillo de popa en la galera. Habitualmente iba un solo espalder situado en la banda de babor, haciendo las veces de lo que hoy llamamos pachapanda. A veces lo acompañaba un segundo espalder en la banda de estribor (como nuestro «marca» en la barca). Estos espalderes se seleccionaban de entre los remeros llamados «buena boya», de buena voluntad, por su propia voluntad, es decir , no provenientes de esclavos o penados a galeras y que, además, fuesen diestros en el arte de remar.
Pero entonces, ¿por qué termina derivando al término Pachapanda?
(Lo siento, ésto promete convertirse en tocho).
En la época de la batalla de Lepanto, 1571, la mayor parte de los remeros de las galeras españolas eran buenas boyas, pero con el tiempo fue aumentando gradualmente el número de esclavos turcos en detrimento de los «buena boya’ o remeros libres. En resumen, los remeros de origen turco aumentaron considerablemente su presencia en la galera compartiendo sufrimiento y parlamento con el resto de la bancada.
Ahora es cuando toca preguntarnos por el tipo de lengua vehicular empleada para el buen entendimiento en esa torre de Babel flotante. A falta de una lengua concurrente, bien estructurada, como hoy lo son el inglés o español, se contaba con una lengua franca, no escrita, llamada «Sabir», en las que labios, brazos y manos debieron aliarse en paridad de porcentaje para lograr el entendimiento.
Nuestro insigne D. Miguel de Cervantes, quién estuvo condenado a galeras en Argelia durante varios años, dejó constancia de la misma:
«…en lengua que/ se halla entre cautivos y moros, que ni es morisca ni castellana ni de otra nación alguna, sino una mezcla de todas las lenguas, con la cual todos nos entendemos»

Don Quijote de la Mancha, 1605

El Sabir era una mezcla de español, dialectos italianos, turco, portugués, árabe etc.. y estuvo presente en el Mediterráneo durante varios siglos.
Es aquí donde el término «pachapanda» encuentra una teoría sobre su origen, a la que me aventuro aun a riesgo de convertirla en un cuento, un cuento de Navidad.
Pacha-panda.
La panda, y así queda registrado en las ordenanzas de finales del XIX, es la dotación de la barca, la que rema y faena en la barca. Es un vocablo que difícilmente se oye actualmente entre los que practican el remo en «jábegas». Algo parecido le ocurre a «mandaor», sustituido por el de «patrón», al parecer más florido y distinguido. Reclamo desde aquí el uso de estos dos vocablos más singularmente nuestros.


Aclarado lo de «panda», queda aclarar la otra parte del compuesto, «Pacha».
Pachá o pasha, es el nombre que designa, en el imperio turco a un hombre que ostenta algún mando superior en el ejército o demarcación territorial.
No es difícil imaginar como en lengua franca, con sus mezclas de español y turco, especialmente extendida entre las gentes del mar dedicadas al comercio, el término «pachapanda», el que manda en la panda, encontrara adeptos en el concurso verbal de las galeras.

Constatado está el vocablo español «espalder» que ha llegado hasta nuestros días, no así el de pachapanda, que si proviene del Sabir, siendo ésta de expresión exclusivamente oral, no ha dejado constancia escrita alguna.
Primero el francés, tras la colonización de Argelia en 1830, y después el inglés hicieron desaparecer el Sabir, pero al parecer no del todo…..

2 comentarios

  1. Quino

    Magnifico trabajo, David.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.