Sitio orientado a la difusión de contenidos relacionados con el remo en barcas de jábega. Cultura, tradición y deporte en torno a una embarcación única y a la provincia que supo conservarla, Málaga.

Autor: David Vega Gómez (Página 4 de 5)

Tripulación de Pedregalejo en la «San Andrés» año 95 o 96

Publicado por Juan Carlos Alcaide en el grupo especializado de Facebook «Solo Remo»

Tripulación de pedregalejo con la barca San Andres, o lo que es lo mismo segunda María Juliana el año no estoy muy seguro pero debe de ser el año 95 o 96, tripulación formada por, por Paloa padre como patrón, pachapanda Juan Carlos, Javi el gato, Pedro Jose, y Tatoño en babor, y Carlos, Alberto, y Pedro en estribor.

Las «María Juliana» (3)

«La Fogonera»

Hablar de «La Fogonera» es hablar de una de las familias con más solera «salera» de la ribera malagueña, los «Paloa», estirpe de esa zona al oeste antaño conocida como playa de Torrijos, También de su más adepto feligrés, Blas y, con ellos y por ellos, de uno de los grandes clubes del remo malagueño, el de «San Andrés».

«La Fogonera» es fruto del clásico maridaje entre un anhelo y un recuerdo lejano.
Memoria que se remonta hasta los años 40, cuando el padre de Manuel «Paloa», abuelo del actual presidente del club de San Andrés, José Manuel Díaz «Paloa hijo», adquiere una abandonada barca de jábega de nueve remos, de nombre «María» pero conocida de todos por el apelativo «La Fogonera». Es la era de las barcas humanizadas en las que las barcas cuentan con nombres y apodos, como los tienen las gentes del rebalaje a las que dan servicio. La reconstruye y rescata de un más que seguro olvido y, además, tiene los santos bemoles de participar en la regata del muelle de ese año y subir a lo más alto del podio.

Éste es el recuerdo. El anhelo se lleva fraguando regata a regata durante la primera década de este siglo, en las que la María Juliana y el equipo del club Mediterráneo que la gobierna han saboreado las mieles del éxito y no parecen dispuestos a compartirlo, salvo excepciones como la liga 2001 y 2007 que son para la «San Andrés» y para los de San Andrés.

Es en uno de esos momentos, año 2005, en los que la María Juliana parece inalcanzable, cuando el Diario «Málaga Hoy» recoge el siguiente comentario de un integrante del Club de San Andrés : «a esa aquí no la coge nadie».
Ese es el deseo y, de la comunión de ambos surge, en Abril del 2013, «La Fogonera».

Quince años después de su bautizo, amadrinada por Pepi Almoguera como «María Juliana», la adquiere el C.D.R. San Andrés para regalarnos la victoria de tres ligas consecutivas. Nunca sabremos si hubiera habido una cuarta, porque en el año 2016, por decisión propia y según contempla la prensa de aquel año, alentados por un polémico dictamen arbitral, el equipo de San Andrés se retira de la competición. El elegante comportamiento deportivo del club omite las razones en su espacio de Facebook, deseando un próspero porvenir a la liga de jábegas.
Sea extensivo ese deseo a vuestro propio club. Me consta que pronto el color naranja de vuestras camisetas teñirá nuestras playas.

Las «María Juliana» (2)

"La Victoria más bella es siempre la próxima"
Enzo Ferrari

Dejamos el post anterior en la última «María Juliana» construida por Julián Almoguera, la del 98, aquella que el propio Maestro consideraba su obra culmen y que estaría bajo su propiedad durante los siguientes 15 años. Es la barca, de entre las barcas así bautizadas, que por derecho propio puede ser considerada como la auténtica María Juliana, tanto por los años en los que retuvo tal nombre como por los éxitos en las regatas que con él cosechó.

Su andadura deportiva comienza en el año 2003, de la mano de los remeros del Real Club Mediterráneo y de su mandaor Carlos Huesa.

Parece ser que desde ese año y hasta el 2012 Julián Almoguera alquilaba la  «María Juliana» cada año para la temporada de remo por algo más de 1000 euros, siendo el club mediterráneo su cliente más asiduo.

Durante esa década, los aciertos del equipo del histórico club malagueño a lomos de un pura sangre de madera, contaron los años por victorias.

Tanto en el «Circuito Provincial de Regatas de Barcas de Jábega» (antigua Liga de Jábegas), como en las históricas regatas del Puerto de Málaga auspiciadas por el Exmo. Ayuntamiento, un nombre resonaba con fuerza, «María Juliana».

Año 2003 / Diario Sur del 9 de agosto.

«La María Juliana» reina en el puerto y se adjudica el título provincial. Acto organizado por la fundación deportiva y patrocinada por la Obra Social de Unicaja

Año 2004 / El diario Málaga Hoy ofrece este titular:

«Diez jábegas vuelven a surcar las aguas del puerto» «La embarcación María Juliana logró la primera posición en la regata, a la que asistieron 3000 espectadores». … finalmente se impuso la «María Juliana» del mandaor Carlos Huesa, perteneciente al club mediterráneo.

Año 2005

Se rescata para las barcas de jábega el antiguo sorteo de cartas de la baraja adaptado a la competición deportiva.

En el diario»Málaga Hoy» del sábado 6 de Agosto reza:

» Diez embarcaciones compitieron ayer por la tarde en la regata de la capital. Ganó la favorita según los aficionados: La María Juliana, » a esa aquí no la coge nadie» decía uno de los miembros de la expedición de la San Andrés de Huelin, cuando la embarcación de Pedregalejo empezaba a distanciarse en la final.

En la opinión de Málaga:

«La embarcación María Juliana cumple con los pronósticos y vence con suficiencia la X regata de Málaga».

Año 2006 / feria-de-malaga.es / Saturday, September 02, 2006

CLASIFICACIONES FINALES DE LA REGATA DE JABEGAS 06

Circuito Provincial de Regatas de Barcas de Jábega

La María Juliana gana la XI edición del puerto de Málaga y la liga.

Con la disputa de la regata del puerto concluía el V Circuito provincial de Regatas de Barcas de Jábega de Málaga con victoria final para la María Juliana que de esta forma repite el triunfo que ya consiguiera el año pasado.

Año 2007

Más de lo mismo. La «María Juliana» vuelve a ganar la tradicional Regata del puerto de Málaga y, salvo el año 2008 que queda segunda tras la Cordela, vuelve a ser la ganadora en las ediciones del 2009 y 2010.

Los años 2011 y 2012 volverán a ser para «La Cordela» y la «Traya» respectivamente, de Pedregalejo, que ocupa el podio más alto. Será la última vez.

Los años siguientes, hasta que en 2016 se retira de la competición, serán del dominio absoluto de  la «María Juliana» aunque eso sí, bajo la advocación de «la Fogonera» hábilmente pilotada por su nuevo propietario, el Club de Remo de San Andrés, pero eso ya es otra historia , la que trataré en un próximo post.

Las «María Juliana» (3)

Las «María Juliana» (1)

Con motivo de una entrevista al carpintero de Ribera Julián Almoguera para una publicación editada por el Ayuntamiento de Málaga, éste comentó que el tiempo de fabricación de una barca de jábega, desde que se fija el embón en el suelo del taller hasta que se inscribe su nombre en la aleta,  alcanzaba los nueve meses de trabajo y una atenta maestría.

Nueve meses. Curiosa coincidencia con el periodo que ocupa la gestación de un hijo. Quizás sea esta la razón por la que artistas y artesanos convierten en realidad la clásica metáfora de «parir» sus obras.

En el caso de nuestras barcas de jábega se alumbran hijas. Hijas a las que se bautiza con nombre de mujer y corresponde al padre decidir su apelativo.

Para Julián Almoguera éste era «María Juliana». El motivo parece responder a una herencia emocional, que le hacía recordar a su madre María y a su abuelo Julián.

Poco pudo disfrutar el gran Julián de esta dulce remembranza.

Su primera barca de jábega, como todas las posteriores, comenzó luciendo en el forro el nombre  «María Juliana». Era el año del Señor de 1984, Paquirri entraba en el Olimpo de los toreros muertos y Julián se reservaba un puesto para la historia. Pronto, al ser adquirida por su definitivo propietario, el Ayto. del Rincón de la Victoria, pasó a llamarse «Virgen del Carmen».

El año 91 le brindaría una nueva oportunidad de ver en el encarnado de una barca el recuerdo de su madre y el feminizado nombre de su abuelo Julián. De sus propias manos y ayudado por su hermano Salvador una recién parida «María Juliana» veía el agua por primera vez en las playas de Pedregalejo. Pero su destino era otro y estaba en la playa y en el Club de Remo del que tomaría su nuevo y definitivo nombre, «San Andrés».

A la tercera va la vencida.

El año 1998 comienza con el estreno de la afamada película «Titanic». Ostentoso nombre que no sedujo lo suficiente a nuestro carpintero, que continuó denominando «María Juliana» a su nueva barca en Agosto de ese año. Esta vez sí pudo regocijarse con una barca cargada de evocaciones familiares, tanto por su fabricación en la que contó con la colaboración de su hijo Pepe como por mantener el nombre de su elección durante los siguientes quince años.

Había nacido un mito, la «María Juliana», la que en palabras de su hijo a la periodista del Diario SUR, Victoria Contreras, en octubre de 2011, constituía su obra culmen y cuyos planos servirían de modelo para las siguientes creaciones, como las de la «Traya» y la «Cordela».

De cómo se convirtió en la barca con el mayor palmarés deportivo de los tres primeros lustros de este siglo será el tema a tratar en el siguiente Post.

Las «María Juliana» (2)

La madera hecha barca

Ha pasado mucho tiempo, pero la espera ha terminado. Una nueva barca de jábega está lista para ser botada. Con vino y sal saluda al destino con la promesa de buenas singladuras, onerosas pesqueras y un retorno seguro.

Adelante, te aguarda la mar.

La fabricación de una barca de jábega responde a un proceso lento, artesano en el que, aunque planos y plantillas aceleran el trabajo y crean una aparente reproducción serial, no existe el molde que en las embarcaciones de fibra clona el modelo hasta el infinito. La madera impone sus condiciones, no ya solo por la tipología empleada, pino, cedro, haya, roble etc…, sino por su propia condición orgánica que se empeña en recordarnos que antes que barca fué árbol y por tanto única.

Manuel Díaz (Paloa) y Blas junto a su nueva barca en construcción – Enero 2021. Fotografía Juan González

Fotografía realizada por el fotógrafo profesional y compañero de remo Juan González, que capta como los históricos fundadores del Club de remo San Andrés «custodian» su nuevo encargo, la que será su primera barca ligera, la nueva «Fogonera».

Banda de Corulla, ¿aquí o aquí?

Tema muy discutido, de complejo desenlace y, en todo caso, de respuesta expuesta a la censura del añejo tribunal del rebalaje.

El propósito que persigo es el de contribuir al empleo de estas expresiones tan singulares y que forman parte, por derecho hereditario, del patrimonio de la barca de jábega, como lo son las de «mandaor», «espailla», «pachapanda», «maniqueta» etc…

He tratado de ser breve, pero no ha sido posible. El que esté interesado que continúe y el que no, que siga remando donde le toque. Más…..

Sí algo resulta indispensable para nuestro buen oficio en la barca es expresarnos empleando términos espaciales precisos, que no den lugar a errores a la hora de posicionarnos. Para ello la marina establece unas coordenadas universales, comunes a todas las embarcaciones,  que todos conocemos como Popa, Proa, Estribor y Babor, y  a partir de este eje cartesiano, todas las que se derivan del mismo.

Poco importa si el léxico marengo altera esas expresiones para reemplazarlas por otras propias siempre que no trastoquen su significado.

Una parte importante de las expresiones que empleamos en la barca tienen su origen en la jerga marinera característica de las Galeras mediterráneas.

Las Galeras formaban un cuerpo aparte dentro de la Marina. Contaban con sus propias ordenanzas y privilegios, y por supuesto con su propio lenguaje. Esto fue así hasta 1748, que por Real Orden, se disolvió el cuerpo de Galeras pasando a formar parte del resto de la Armada.

Afortunadamente el lenguaje trasciende a las leyes y al tiempo, regalándonos expresiones que, si no fuera por nuestras barcas de jábega, se hubieran abandonado..

Una de estas expresiones es «Corulla» , y con ella la que da pie al tema tratado: La «banda de Corulla» y su ubicación.

El problema, irresoluto, surge cuando tratamos de asociar estas bandas con sus homólogas babor y estribor, o viceversa.

No parece que haya consenso a la hora de asignar una posición clara para estas bandas. Veremos porqué, pero antes haré un glosario de las contradicciones que he encontrado entre los estudiosos de la morfología de la barca de jábega.

Contradicciones que incluso se manifiestan en la descripción que sobre la barca hace un mismo club de remo en su web, llamando unas veces banda de Corulla a la de babor y otras a la de estribor.

Me refiero en este caso al Club de Remo de la Cala del Moral. Y no es el único.

Esto reza en su web:

«Las maniquetas en las que se fija la beta del hierro, rezón o ancla, son cuatro, dos a cada lado de las bandas de corulla y proba (estribor y babor). Para gobernarla se usa un remo, espailla, a modo de timón, que se apoya en un saliente de madera con su tolete por la banda de corulla, el tragante».

Parece claro que asocian la banda de Corulla con el Estribor de la barca.

Sin embargo, observen la imagen en la que se describen los puestos de los Jabegotes :

Aquí la banda de Corulla de la «Vikinga» se sitúa en Babor.

En las publicaciones de «Astilleros Nereo», deduzco que la clave está  en la banda por la que se suelta una beta para averiguar si la marea es de levante o poniente:

«Esa beta se echa siempre por la banda de Corulla y si la marea la mete debajo de la barca es que es de levante y si la aleja de poniente.»

Sí tenemos en cuenta que  las betas se van calando siempre e invariablemente por la aleta de babor, todo hace pensar que para este astillero la banda de Corulla es la de babor.

,En el diseño que realiza nuestro compañero del Club de Remo de Pedregalejo, Felipe Foj, para la publicación en «Cuadernos del Rebalaje» de la asociación Amigos de la barca de jábega, describiendo la posición que ocupa cada remero en la barca, también se decanta por atribuir a la banda de Corulla una posición en babor:

También adscribe la banda de Corulla a la banda de babor uno de los estudiosos de la barca de jábega más exhaustivos de cuántos me he topado, J.J. JAUREGUI, que en un artículo titulado «Jabegas y Cárabos» publicado para la revista «Jábega» de la Diputación de Málaga, escribe lo siguiente:

«Señalamos antes algunos de los nombres arcaicos del arte de jábega, y no queremos dejar pasar sin señalar, el que a la banda de babor de la barca, se la llame banda de corulla…»

Por otro lado, la tradición oral, la que transmite el rebalaje a través del marengo, parece tener claro que la banda de Corulla se corresponde con la banda de estribor..

Así D. Fernando Dols , en una grabación de vídeo realizada a pie de barca, en el año 2010, y difundida a traves de YouTube, asevera que la banda de Corulla es la de estribor, apuntando a la banda donde se encuentra el tragante.

Argumenta que siempre que ha preguntado a viejos marengos por esa cuestión, le indican esa banda.

Abundando en detalles a favor de la misma relación Corulla/Estribor tenemos a D. Manuel Rojas, en sus «Memorias de un jabegote»

Cuadernos del rebalaje ,24

Publicado por amigos de la barca de jábega:

«Sobre la tabla llave van las  tapas de regalas desde la Roa de popa hasta la  primera bancada de popa: la de la banda de proa es maciza, la de la banda de corulla es más fina». «En la banda Corulla y en la Roa de proa Lleva un taco plano por arriba de unos 5 o 6 cm de ancho y el taco se va rebajando para sujetarlo bien.Esta pieza va a la altura de la línea de Flotación y su utilización es para que al desembarcar los remeros les sirva de apoyo para el pie y saltar a tierra. «. «La llamada banda de Corulla por los Jabegotes es la conocida en la marina por banda de estribor y en ella lleva un remo menos que en la llamada banda de proba por la marina banda de babor.» «Si había marejada se acercaba a tierra De popa. Si era marejada de poniente ataban una Beta a la banda corulla y si era de levante la ataban a la Banda proba e iban bogando Pá tras»

Por último he consultado directamente al carpintero de ribera José Pedro González y al presidente de la ART Asociación de Remo Tradicional, Agustín Montañés, y no dudan en afirmar que la banda de Corulla corresponde a la de estribor, aquella en la que sólo van tres remeros.

Estos testimonios que he reproducido aquí son los que me han parecido más relevantes, unos por provenir de figuras de reconocida autoridad intelectual y otros  porque están sobradamente facultados por su propia experiencia. Pero hay muchos más.

Es difícil decantarse por una de estas dos opciones tan controvertidas sin correr el riesgo de levantar la indignación de aquellos que sientan menoscabada su autoridad por un recién llegado al mundo de la Jábega, que no al de la Mar, como soy yo. Así que dejaremos a la Historia desempeñar tan ingrata labor.

«Corulla» es definida por la R.A.E. como: «Pañol de la jarcia en las galeras».

Para D. Pedro Fondevilla, oficial de la armada y máxima autoridad en el estudio de la Galera mediterránea, «La corulla era una estructura cerrada, que ocupaba toda la manga de la cámara de boga, desde la cual jugaba la artillería, se estibaban los cables de fondeo (gumenas) y estaban situados los beques de la marinería y guarnición»

La Corulla no era exactamente una banda situada a babor o estribor, sino un espacio en proa, anterior a la Tamboreta (mal llamado castillo de proa en nuestra barca) que ocupaba toda la manga, de babor a estribor. En ese espacio, como apunta D. Pedro Fondevilla, de estibaban las bozas (cabos de amarre), gumenas e incluso los beques (retretes) de la marinería.

El techo de la corulla se denominaba arrumbada, y lo empleaba en combate la infantería de las galeras como bastión.

La evolución constructiva de la galera quiso que aumentará el número de velas, quizás para competir, ya en los albores del siglo XVIII con los buques mancos (sin remos), y con ello el de los mástiles, que aumentan a tres: trinquete, mayor y mesana. Uno de ellos, el trinquete, iba a determinar el nuevo espacio de la Corulla.

«….el trinquete en su límite proel, colocado en la proa de la corulla y desplazado a una banda, la diestra en las galeras españolas, para permitir la colocación del cañón de crujía.»

Es decir, un nuevo mástil en proa, por el lado de estribor, «roba» espacio a la Corulla limitando su capacidad hasta dejarla definitivamente en la banda de babor.

¿Significa ésto que la Corulla se corresponde invariablemente con la banda de babor?

Pues en este caso sí. Pero lo que pone de manifiesto es que en su origen ocupaba las dos bandas, ya que se disponía transversalmente en la proa y que su funcionalidad como espacio para alojar la jarcia, betas, bozas etc…, es la que la convierte en Corulla, de tal forma que, si por la distribución de los pañoles en la nave, la Corulla queda en el lado de estribor será esa y no otra la banda de Corulla; y si cae en babor, como en el caso de la Galera, será esa banda la de Corulla.

Dicho ésto, los términos Babor y Estribor son universales, mientras que los de Corulla y Proba conciernen a cada embarcación singularmente.

Ahora cabe preguntarse en cuál de las bandas de nuestra barca de jábega se sitúa o situaba la jarcia de labor o, si se quiere, las red de jábega con sus betas y pandas.

Aquí si hay consenso. El arte de pesca se situaba bajo la bancada, ocupando todo el espacio debido a sus generosas dimensiones. Se calaba, eso sí, por la aleta de babor, para lo cual la tapa de la regala es maciza y más gruesa que la de la otra banda.

Por tanto y en base a la función que ocupa y al derecho que le asiste desde la Historia, ese costado debiera ser denominado banda de Corulla.

Conclusión: llámenla como mejor les parezca, pero eso sí, si en medio de una marejada ordenan remar o ciar a una banda, por favor refiéranse a ella con los universales Babor y Estribor.

LA «BORIA», NUEVA BARCA

Publicado por Felipe Foj en el grupo especializado de Facebook «Solo Remo»

La mañana de ayer 16.08.2020 tuvo lugar en la playa de Pedregalejo el bautismo de la barca ligera «Boria», construida por José Pedro González.

Por motivos de precaución ante la situación de pandemia que vivimos el acto contó sólo con miembros del club propietario, CR Pedregalejo.

Tras unas palabras de Pablo Portillo que aludió a la mitologia y al futuro de la nueva barca, entre aplausos, las madrinas Chari y Juncal rompieron la botella de cava en su tajamar y esparcieron vino y sal en el interior, tradicional símbolo de deseo de alegría y abundancia. Tras ello, la «Boria» realizó un breve recorrido por las aguas próximas y a la vuelta fue recibida con los remos en alto por La Almoguera y la Traya, dos de sus barcas hermanas.

El cuatro de oros es la carta para los sorteos de calle en competición, naipe que figura en su tajamar. Boria es como se conoce a la niebla poco densa de las capas bajas de la atmósfera, en especial la que se levanta sobre la mar.

Larga vida a la «Boria», buena mar y buena boga.

¿Pachapanda?

Ayer y hoy es el bogador que marca el ritmo de la boga, pero además, solo ayer, es el que largaba la beta del arte de pesca por la aleta de babor, atento a las pandas de corcho que van saliendo a la mar. Ahí encuentra su más que probable origen este vocablo.

Otras veces el origen de las palabras, su etimología, no parece tan caprichosa.

Esto que propongo ahora es un cuento con vocación de teoría que bien puede ser real. Juzguen ustedes mismos.
2400 años de remo en galeras dejan estelas en la mar y también en el hablar.
Seguro que hemos oído hablar del espalder (que no espardel), como puestos que ocupan en nuestra barca de jábega los remeros del tercer banco de babor y el segundo de estribor. Pues bien, con este término se designaba en la galera al remero que cumplía la función de marca, referente de la remada, situado en el banco pegado a la espalda de la galera. Espalda es el nombre que recibe el castillo de popa en la galera. Habitualmente iba un solo espalder situado en la banda de babor, haciendo las veces de lo que hoy llamamos pachapanda. A veces lo acompañaba un segundo espalder en la banda de estribor (como nuestro «marca» en la barca). Estos espalderes se seleccionaban de entre los remeros llamados «buena boya», de buena voluntad, por su propia voluntad, es decir , no provenientes de esclavos o penados a galeras y que, además, fuesen diestros en el arte de remar.
Pero entonces, ¿por qué termina derivando al término Pachapanda?
(Lo siento, ésto promete convertirse en tocho).
En la época de la batalla de Lepanto, 1571, la mayor parte de los remeros de las galeras españolas eran buenas boyas, pero con el tiempo fue aumentando gradualmente el número de esclavos turcos en detrimento de los «buena boya’ o remeros libres. En resumen, los remeros de origen turco aumentaron considerablemente su presencia en la galera compartiendo sufrimiento y parlamento con el resto de la bancada.
Ahora es cuando toca preguntarnos por el tipo de lengua vehicular empleada para el buen entendimiento en esa torre de Babel flotante. A falta de una lengua concurrente, bien estructurada, como hoy lo son el inglés o español, se contaba con una lengua franca, no escrita, llamada «Sabir», en las que labios, brazos y manos debieron aliarse en paridad de porcentaje para lograr el entendimiento.
Nuestro insigne D. Miguel de Cervantes, quién estuvo condenado a galeras en Argelia durante varios años, dejó constancia de la misma:
«…en lengua que/ se halla entre cautivos y moros, que ni es morisca ni castellana ni de otra nación alguna, sino una mezcla de todas las lenguas, con la cual todos nos entendemos»

Don Quijote de la Mancha, 1605

El Sabir era una mezcla de español, dialectos italianos, turco, portugués, árabe etc.. y estuvo presente en el Mediterráneo durante varios siglos.
Es aquí donde el término «pachapanda» encuentra una teoría sobre su origen, a la que me aventuro aun a riesgo de convertirla en un cuento, un cuento de Navidad.
Pacha-panda.
La panda, y así queda registrado en las ordenanzas de finales del XIX, es la dotación de la barca, la que rema y faena en la barca. Es un vocablo que difícilmente se oye actualmente entre los que practican el remo en «jábegas». Algo parecido le ocurre a «mandaor», sustituido por el de «patrón», al parecer más florido y distinguido. Reclamo desde aquí el uso de estos dos vocablos más singularmente nuestros.


Aclarado lo de «panda», queda aclarar la otra parte del compuesto, «Pacha».
Pachá o pasha, es el nombre que designa, en el imperio turco a un hombre que ostenta algún mando superior en el ejército o demarcación territorial.
No es difícil imaginar como en lengua franca, con sus mezclas de español y turco, especialmente extendida entre las gentes del mar dedicadas al comercio, el término «pachapanda», el que manda en la panda, encontrara adeptos en el concurso verbal de las galeras.

Constatado está el vocablo español «espalder» que ha llegado hasta nuestros días, no así el de pachapanda, que si proviene del Sabir, siendo ésta de expresión exclusivamente oral, no ha dejado constancia escrita alguna.
Primero el francés, tras la colonización de Argelia en 1830, y después el inglés hicieron desaparecer el Sabir, pero al parecer no del todo…..

«Vendaval y Vendavalillo»

En latín «Contus» significa Remo o palo para remar. Proviene del griego κοντός [kontós] que alude a palo, barra o vara. Por extensión, percontar significaba sondear, consultar la profundidad y, de ahí, por alteración vulgar «praecuntare» o, lo que es lo mismo, preguntar.
O sea, que de resultas a una acción relativa a la actividad del marino, la de sondear la profundidad, y a su capacidad natural de distorsionar el lenguaje, tenemos un término «de amplio espectro» como es el de «Preguntar».
Y, abusando del mismo, me pregunto… , ¿Cuán grande es la aportación del lenguaje marinero al léxico español?
Me fascina oír a los marengos del palo hablar de vendaval o vendavalillo, según su intensidad, para referirse al poniente del suroeste que, a veces, imposibilita las salidas con la barca.
En su acepción generalizada vendaval alude a un viento extremadamente fuerte y violento, capaz de derribar árboles y desprender cubiertas. Pero no, en nuestra costa la lectura es diferente, no tiene porqué pasar de fuerza 4 en la escala beaufort y cuenta con una componente suroeste claramente definida, siendo además aceptado por la propia definición que le otorga la R.A.E.
El marengo es así, crea su propio lenguaje; fabrica verbos de sustantivos como timonear, patronear, barloventear etc… Así como acuña términos propios mediante mutaciones lingüísticas poco conocidas tierra adentro.
Y es que ya lo advertía nuestro ilustre Don Benito Pérez Galdós al referirse a su personaje, marino de profesión, Marcial: «…que Marcial, como casi todos los marinos, usaba un vocabulario formado por los más peregrinos terminachos, pues es costumbre,
en la gente de mar de todos los países, desfigurar la lengua patria hasta convertirla en caricatura».
En definitiva, y para no extenderme, cuando sientan la necesidad de tirar de teclado para dar forma escrita a la multitud de vocablos que adornan el léxico marengo, no los fumiguen con el corrector ortográfico, dejen que esta epidemia lingüística se convierta en pandemia, haciendo más grande si cabe nuestro idioma.
Para entonces la espailla, por ser nuestra, ya no será espadilla, pero guiará la barca igual; el mandaó será el patrón que la gobierna y el vendaval nuestro viento más temido.


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